Contra la corrupción con confianza

December 12, 2016 16:55
No es por nada que el pueblo peruano ve la corrupción como una seria amenaza a su bienestar y desarrollo. La 9ª Encuesta Nacional sobre Corrupción de 2015 señala que cuatro de cada cinco ciudadanos cree que la corrupción ha aumentado en el último lustro. Tampoco es por nada que el Presidente de la República se proponga convertir al Perú en un “país honesto” y “crear un sistema anticorrupción en el Estado y en la sociedad”.

9/12/2016

Kristian Hölge Representante de la ONU contra laDroga y el Delito para Perú y Ecuador

Es sencillo, la corrupción atenta contra el progreso y la prosperidad de cualquier país. Las consecuencias no se dejan esconder: una niña sin salud; una mujer sin justicia; un niño sin educación; un hombre sin empleo; una familia sin vivienda.

Por ello, el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Perú busca contribuir a una gestión pública “más eficiente, efectiva, transparente, inclusiva y equitativa, incrementando la confianza de las personas en las instituciones”. La confianza es clave porque la corrupción rompe la confianza entre la ciudadanía y la administración pública, igual que entre los negocios y los consumidores. Una sociedad carente de confianza entre sus instituciones y ciudadanos es una sociedad sin brújula.

La Convención de la Naciones Unidas contra la Corrupción –construida sobre la confianza entre Estados– es la manifestación del rechazo global a la corrupción y despeja el camino hacia la construcción de confianza y desarrollo.

Este conjunto de compromisos legales permite prevenir, detectar, investigar y sancionar la corrupción pública y privada, con la activa y decidida participación de la sociedad civil y el sector privado. Gracias a su “mecanismo de examen por pares”, todos los países se ayudan entre sí, y tienen la oportunidad de fortalecer sus sistemas anticorrupción basados en un análisis meticuloso.

En el caso peruano, se resaltan muchos logros y se evidencian los problemas. Este catálogo de buenas prácticas y necesidades de asistencia técnica para mejorar la aplicación de la Convención, obviamente no es una panacea, pero sí indica con precisión dónde aprieta el zapato. Por ejemplo, el Perú es uno de los países pioneros de la ‘pérdida de dominio’, una herramienta poderosa dirigida a eliminar el poder económico y la capacidad operativa de los corruptos. Es más, la actual presidenta del Consejo de Defensa Jurídica del Estado, Julia Príncipe, fue uno de los arquitectos de la Ley Modelo Regional sobre Extinción de Dominio de las Naciones Unidas. Lamentablemente, la ley peruana aún no ha alcanzado su verdadero potencial.

Hoy, Día Internacional contra la Corrupción, es la ocasión para reconocer los esfuerzos anticorrupción, los del pasado y los del presente, y recordar que la incapacidad de implementar políticas y programas inteligentes equivale a estancarse y quedar rezagados.

Por ello, esperamos que toda iniciativa contra la corrupción –incluyendo el nuevo Plan de Lucha contra la Corrupción 2017-2021– progrese y prospere con la agilidad y confianza que caracterizan una sociedad moderna.

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